Investigadores de la Tulane University, junto con un equipo internacional, han desarrollado ActCRISPR-TB, un test molecular que utiliza la tecnología CRISPR para detectar el ADN de Mycobacterium tuberculosis (Mtb) en distintos tipos de muestras humanas. 

La tuberculosis sigue siendo la enfermedad infecciosa más mortal del mundo, con más de 10 millones de casos al año y unos 4 millones sin diagnóstico . Las pruebas actuales dependen del esputo, rico en bacterias pero difícil de recolectar: no se puede obtener en alrededor de 25 % de los casos sintomáticos y en casi 90 % de los asintomáticos, lo que deja sin diagnóstico a millones de personas cada año. Por eso, el equipo liderado por Tony Hu, PhD, director del Tulane Center for Cellular and Molecular Diagnostics, y con Zhen Huang como autor principal, se centró en muestras con niveles muy bajos de bacterias, como heces pediátricas, líquido cefalorraquídeo y, sobre todo, hisopos linguales.

A diferencia de las pruebas CRISPR tradicionales, ActCRISPR-TB combina en un solo tubo todo el proceso necesario para detectar el ADN de la tuberculosis. En vez de varios pasos separados, la reacción de amplificación y la lectura se hacen juntas, con un diseño especial que potencia la señal del test y evita que se pierda material. Gracias a esto, la prueba logra mayor sensibilidad y menos falsos negativos incluso cuando hay muy poca cantidad de bacteria en la muestra.

Además, la prueba se ha adaptado a un formato tipo test rápido, similar a un test de COVID-19: un hisopo con la muestra se coloca en un tubo precargado con reactivos y una tira, se incuba, y en 45 minutos aparecen bandas de color indicando infección. Así no se necesita laboratorio ni personal entrenado.

En más de 600 muestras clínicas de diversos tipos, ActCRISPR-TB mostró rendimientos iguales o superiores a las pruebas moleculares de referencia. Logró 93% de sensibilidad en esputo adulto, 83% en heces pediátricas y 93% en líquido cefalorraquídeo. En los hisopos de lengua, marcó un 74% de detección frente al 56% de los métodos tradicionales.

El equipo de Hu también trabaja en dispositivos portátiles del tamaño de un smartphone, incluso sin necesidad de electricidad, y en algoritmos de inteligencia artificial para identificar resistencia a fármacos, todo dentro de una estrategia práctica para combatir la TB: detectar ampliamente, confirmar rápido y vincular resultados positivos con un tratamiento efectivo.

Si futuros estudios confirman estos resultados, esta estrategia podría aplicarse no solo a la tuberculosis sino a otras infecciones, acercando diagnósticos de alta precisión a los lugares donde más se necesitan.

Por: Cipactli Vargas

Fuentes:

Tulane University News
New CRISPR test could make tuberculosis screening as simple as a mouth swab

Nature Communications
Sensitive pathogen DNA detection by a multi-guide RNA Cas12a assay favoring trans- versus cis-cleavage