Un equipo internacional de investigadores presentó la primera evidencia de que el olfato humano podría sustituirse parcialmente mediante estímulos eléctricos aplicados dentro de la nariz. El estudio, publicado en Science Advances, evaluó una “nariz artificial” capaz de identificar moléculas odorantes con un estimulador eléctrico que activa fibras del nervio trigémino, responsables de sensaciones como cosquilleo, picor o cambios térmicos.

La pérdida del olfato afecta a aproximadamente 20% de la población mundial y las terapias actuales ofrecen resultados limitados. A diferencia de la visión o la audición, para las que ya existen prótesis como implantes cocleares o dispositivos de sustitución sensorial, no se dispone de una alternativa tecnológica para la anosmia. Ante ese vacío, los autores exploraron si el trigémino podría convertirse en una vía funcional para comunicar información sobre el entorno químico.

El dispositivo experimental detecta compuestos volátiles mediante un sensor óptico comercial y asigna cada estímulo químico a un patrón específico de pulsos eléctricos entregados en el septum nasal. En cuatro experimentos realizados en Francia, Grecia y Alemania con 65 personas (incluyendo 52 con anosmia o hiposmia), los participantes lograron detectar consistentemente la presencia del estímulo eléctrico —primer paso para interpretar señales sustitutas del olfato—. Los investigadores subrayan que los usuarios no están “oliendo” en sentido estricto: el cerebro aprende a asociar sensaciones táctiles internas con señales químicas, un proceso de sustitución sensorial más cercano al reconocimiento que a la percepción olfativa real.

Los investigadores señalan que la estimulación trigeminal ofrece ventajas importantes: su activación es natural durante la respiración, comparte rutas anatómicas con el sistema olfatorio y puede generar respuestas emocionales relevantes, como alerta ante sustancias irritantes. Aun así, la tecnología está lejos de permitir la experiencia de “oler” y enfrenta retos como aumentar la cantidad de patrones distinguibles, miniaturizar el hardware y evaluar la usabilidad real en contextos cotidianos.

El trabajo constituye la primera demostración sistemática de sustitución olfatoria mediante estimulación intranasal y abre la puerta a futuros prototipos clínicos. Aunque todavía no es una solución práctica, los autores consideran que este enfoque podría evolucionar hacia un dispositivo que ayude a personas con anosmia a recuperar funciones esenciales: detectar riesgos ambientales, distinguir alimentos en mal estado o interpretar señales químicas básicas del entorno.

Por: Cipactli Vargas

Fuentes:

Science Advances
Substitution of human olfaction by the trigeminal system

Science | AAAS
Artificial ‘nose’ tells people when certain smells are present