Investigadores de la Universidad de California en Santa Bárbara (UCSB) y colaboradores presentaron el Soft Robotic Intubation System (SRIS), un dispositivo robótico blando pensado para automatizar y simplificar la intubación endotraqueal en emergencias, uno de los procedimientos más críticos en medicina de urgencias. La intubación es esencial para mantener la vía aérea abierta, pero fuera del hospital falla en su primer intento hasta en un 35% de los casos, debido a las condiciones extremas y la compleja anatomía del paciente.
A diferencia de las técnicas tradicionales, que requieren que el personal visualice la glotis y empuje un tubo rígido con ayuda de un laringoscopio para levantar el epiglotis, el SRIS invierte el paradigma. Consta de un “introducer” curvo que se coloca en la parte posterior de la garganta y se detiene en el esófago. A través de él se hace avanzar un tubo blando preinflado que se eversa desde la punta, imitando el crecimiento de una enredadera o el axón de una neurona. Este mecanismo transporta dentro de sí el tubo de respiración hasta la tráquea, donde se puede inflar un cuff distal para sellar y ventilar. Después se retira el introducer, dejando el tubo en su sitio. Al eliminar el empuje directo, se reduce la fricción con los tejidos sensibles y el riesgo de lesión, y se compensa automáticamente la variabilidad anatómica.
En las primeras pruebas, un experto colocó el tubo correctamente en maniquíes y un cadáver el 100% de las veces en menos de 8 segundos. Para evaluar su uso por no especialistas, ocho primeros respondedores (paramédicos y técnicos) recibieron apenas cinco minutos de entrenamiento y luego intubaron cadáveres. Con el nuevo dispositivo lograron un 87% de éxito al primer intento y 96% en total, con un tiempo medio de 21 segundos, significativamente más rápido que con videolaringoscopia (63% de éxito al primer intento, 92% en total y 44 segundos en promedio).
El proyecto, financiado en parte por la National Science Foundation, involucra un equipo multidisciplinar con participación de Vine Medical, Stanford University, University of Texas Health, University of Pittsburgh Medical Center y servicios de emergencias de distintos estados. Los investigadores subrayan que el dispositivo podría beneficiar millones de intubaciones de urgencia cada año y encontrar aplicaciones en entornos militares y poblaciones con acceso limitado a servicios de salud esenciales.
Los autores reconocen que el estudio publicado en Science Translational Medicine es preliminar y que “los cadáveres no dicen ‘ay’”, en palabras de David Haggerty, su primer autor. El siguiente paso será realizar ensayos clínicos para obtener la aprobación de la FDA, primero en cirugías electivas y, si los resultados son positivos, en escenarios de emergencia. De confirmarse su seguridad y eficacia, el SRIS podría “democratizar” la intubación, reduciendo la dependencia de conocimientos anatómicos avanzados y permitiendo un acceso más rápido y seguro a la vía aérea en situaciones críticas.



