La empresa australiana BCAL Diagnostics avanza en el desarrollo de BREASTEST Monitor, una prueba sanguínea diseñada para ayudar en la evaluación de recurrencia local de cáncer de mama después del tratamiento inicial. La finalidad es poder identificar de forma más temprana el regreso del tumor en la mama o en ganglios linfáticos regionales, un evento que puede presentarse en hasta 15% de las pacientes y que, de no detectarse a tiempo, incrementa el riesgo de progresión a enfermedad a distancia.
De acuerdo con la información difundida por la compañía, la prueba mostró resultados alentadores en un estudio realizado en mujeres de 50 años o más con antecedente de cáncer de mama. En ese análisis, BREASTEST Monitor alcanzó una sensibilidad de 91%, al identificar correctamente 20 de 23 casos confirmados de recurrencia local, además de un valor predictivo negativo de 95%. El desarrollo del algoritmo se basó en más de 450 muestras, y posteriormente se aplicó a un conjunto separado de 100 muestras, integrado por 23 casos de recurrencia confirmada y 77 controles sin evidencia de recaída en estudios de imagen.
El desarrollo de esta prueba se enmarca en las limitaciones de la vigilancia convencional tras el tratamiento. En la práctica clínica, el seguimiento suele depender principalmente de métodos de imagen como mamografía, ultrasonido o resonancia magnética, herramientas útiles pero también costosas, demandantes en tiempo y no siempre igual de eficaces en todos los escenarios. Según la empresa, la mamografía puede pasar por alto entre 25% y 32% de las recurrencias, en especial en mujeres con mama densa o con cambios anatómicos derivados de cirugías, radioterapia u otras intervenciones previas.
En ese contexto, BREASTEST Monitor está siendo planteada inicialmente como una herramienta complementaria a la imagen, no como un reemplazo inmediato. La intención es que ayude a reforzar la vigilancia postratamiento y, más adelante, seguir desarrollándose hasta aspirar a un uso más independiente. Por ahora, la compañía señaló que aún se requieren más estudios de validación clínica antes de un lanzamiento comercial y que continúa buscando participantes adicionales, incluidas mujeres menores de 50 años previamente tratadas por cáncer de mama.



