Investigadores del Instituto WEHI en Australia han desarrollado un test rápido que puede diagnosticar la deficiencia de hierro en apenas 15 minutos a partir de una gota de sangre del dedo. El dispositivo funciona sin infraestructura de laboratorio ni personal altamente especializado, y podría apoyar el diagnóstico en regiones de bajos recursos, donde esta carencia nutricional es una de las principales causas de enfermedad y muerte evitable, especialmente entre mujeres y niños.
La deficiencia de hierro afecta a millones de personas en todo el mundo, pero su diagnóstico sigue siendo complicado en países con acceso limitado a laboratorios y personal capacitado. Actualmente, muchos centros de salud solo pueden medir los niveles de hemoglobina, lo que permite identificar anemia pero no confirmar si la causa es la falta de hierro. Este nuevo test llena ese vacío al medir directamente la ferritina —el biomarcador de referencia para las reservas de hierro en el organismo— con una precisión comparable a la de los métodos de laboratorio utilizados en países de altos ingresos.
El test de WEHI incorpora una línea de referencia visual que facilita la interpretación en el punto de atención, especialmente en el umbral clínicamente relevante de 30 ng/mL de ferritina. Esta característica permite a los trabajadores de la salud identificar con confianza a los pacientes con deficiencia de hierro sin necesidad de una segunda extracción venosa para confirmación, agilizando el diagnóstico y el inicio del tratamiento en comunidades remotas donde los servicios de laboratorio son escasos o inexistentes.
El impacto potencial del test es especialmente relevante en el ámbito de la salud materna. La deficiencia de hierro es la causa más común de anemia en el embarazo y se asocia a complicaciones graves como parto prematuro, restricción del crecimiento fetal y bajo peso al nacer. Un ensayo clínico reciente liderado por WEHI demostró que una única infusión de hierro en el tercer trimestre puede reducir drásticamente la anemia en embarazadas. El nuevo test permitiría, por primera vez, identificar con precisión qué mujeres se beneficiarían realmente de este tratamiento, optimizando así los recursos limitados.
El equipo ya está preparando la validación del test en Malawi y Kenia, con el respaldo de la Fundación de Inversión para la Infancia (CIFF), y espera que estos estudios allanen el camino hacia la aprobación regulatoria y la distribución global.



