Investigadores de la Universidad de Arizona desarrollaron un dispositivo wearable con inteligencia artificial capaz de detectar signos tempranos de fragilidad en adultos mayores, un síndrome asociado con mayor riesgo de caídas, discapacidad y hospitalización.
El avance, publicado en Nature Communications, consiste en una manga flexible y ligera que se coloca alrededor del muslo y monitorea de forma continua la forma de caminar de la persona. A partir de pequeñas variaciones en el paso, el sistema puede identificar patrones asociados con fragilidad o pre-fragilidad, incluso antes de que aparezcan eventos clínicos graves.
Actualmente, la fragilidad suele evaluarse de forma reactiva, después de una caída o una hospitalización. Según Philipp Gutruf, investigador principal del estudio, este enfoque llega tarde. El objetivo del nuevo dispositivo es cambiar el modelo hacia uno preventivo, permitiendo intervenir antes de que ocurran complicaciones mayores.
El sistema analiza los datos directamente en el dispositivo, sin necesidad de enviar grandes volúmenes de información a la nube. Esta estrategia, conocida como edge AI, reduce el consumo de energía, protege la privacidad del paciente y elimina la necesidad de una conexión a internet de alta velocidad. De hecho, el dispositivo solo transmite los resultados del análisis, reduciendo el volumen de datos en aproximadamente 99%.
El wearable también incorpora carga inalámbrica de largo alcance, lo que permite su uso continuo durante semanas sin que el usuario tenga que retirarlo o manipularlo. Su diseño en malla 3D, transpirable y sin adhesivos, busca pasar desapercibido bajo la ropa y evitar irritaciones en la piel, un punto crítico en adultos mayores.
En pruebas con personas mayores de 65 años, el sistema logró una precisión superior al 90% al distinguir entre pasos de personas sanas y pre-frágiles, con resultados comparables a herramientas clínicas consideradas estándar de oro. Además, el monitoreo continuo demostró ser más representativo que las evaluaciones breves realizadas en clínicas, donde el entorno controlado puede ocultar problemas reales de movilidad.
Aunque aún se requieren estudios a mayor escala antes de su implementación clínica, el trabajo sienta las bases para una perspectiva distinta en el cuidado de adultos mayores.



