Traferox Technologies obtuvo la aprobación de premercado de la FDA para TorEx, una plataforma que mantiene pulmones donados funcionando fuera del cuerpo para evaluar si pueden utilizarse en un trasplante. El sistema está dirigido a órganos que, durante la valoración inicial, fueron considerados inadecuados y permite someterlos a perfusión y ventilación en condiciones cercanas a las fisiológicas antes de tomar una decisión definitiva.
Durante el procedimiento, los pulmones permanecen dentro de una cámara estéril y reciben una solución de perfusión a temperatura corporal. El equipo reproduce parte de las condiciones que tendrían dentro del organismo, lo que permite observar intercambio gaseoso, presiones, resistencia vascular y otros indicadores de funcionamiento. La evaluación puede extenderse hasta seis horas, aunque la decisión final sobre la aptitud del órgano continúa bajo responsabilidad del cirujano trasplantador.
TorEx combina un carro móvil con software integrado, consola de perfusión, ventilador, pantallas de control y componentes estériles de un solo uso, entre ellos la cámara para el órgano y el conjunto de cánulas. También utiliza TorEx Lung Perfusate, una solución acelular formulada con albúmina humana y dextrano 40 para mantener la presión osmótica, limitar la acumulación de líquido en el tejido y favorecer la microcirculación pulmonar durante la evaluación.
La aprobación estuvo respaldada por un estudio retrospectivo realizado en Toronto General Hospital con información de alrededor de 600 pacientes. La disfunción primaria grave del injerto a las 72 horas apareció en 7.8% de los receptores de pulmones evaluados con TorEx y en 10.9% de quienes recibieron órganos trasplantados directamente. La supervivencia a 12 meses fue semejante entre ambos grupos: 82% con perfusión ex vivo y 81.6% con atención convencional.
Más de 400 procedimientos habían sido realizados con la plataforma antes de su aprobación estadounidense. Aproximadamente dos terceras partes de los pulmones considerados marginales y evaluados mediante el sistema terminaron aceptándose para trasplante. Esta capacidad resulta relevante porque una proporción considerable de los órganos donados se descarta cuando su función no puede establecerse con suficiente confianza mediante los métodos habituales.
La perfusión pulmonar ex vivo no convierte automáticamente en viable un órgano deteriorado, pero ofrece a los equipos una oportunidad adicional para estudiarlo antes de descartarlo.



