Investigadores de la Universidad de Rhode Island han diseñado un dispositivo de sobremesa capaz de reproducir las ondas de presión generadas por explosiones, ofreciendo una nueva forma de estudiar cómo las lesiones cerebrales traumáticas pueden derivar en enfermedades neurodegenerativas. El modelo, descrito en Cell Reports Methods, combina ingeniería mecánica y biología molecular en un enfoque interdisciplinario que busca reemplazar los costosos y complejos sistemas tradicionales.

El equipo, liderado por la bióloga Claudia Fallini y el ingeniero Arun Shukla, desarrolló un simulador que comprime en apenas tres metros de longitud la física de un tubo de choque. Para su fabricación, se utilizaron componentes accesibles como PVC y aluminio; el aparato genera pulsos de presión controlados que impactan sobre organoides cerebrales humanos derivados de células madre, reproduciendo en milisegundos el trauma que un cerebro sufriría tras una explosión o impacto severo.

Esta tecnología ofrece un modelo estandarizado, reproducible y libre del uso de animales, capaz de imitar el tipo de daño estructural que suele observarse tras un trauma por onda expansiva. Los experimentos iniciales mostraron que una única exposición bastó para provocar alteraciones profundas en las neuronas corticales, especialmente en las capas más internas, asociadas con el deterioro cognitivo y la pérdida funcional observada en enfermedades como el Alzheimer o la esclerosis lateral amiotrófica.

Además de su valor científico, el proyecto representa un cambio de paradigma en accesibilidad y costo. Mientras los modelos de lesión cerebral tradicionales requieren instalaciones especializadas, este dispositivo puede construirse y operarse dentro de un laboratorio académico estándar. Con ello, los investigadores buscan democratizar el estudio de la neurodegeneración inducida por trauma, facilitando la exploración de los mecanismos moleculares que enlazan el daño físico con el declive neuronal progresivo.

 

Por: Cipactli Vargas

Fuentes:

University of Rhode Island
URI team creates tabletop blast device to study long-term consequences of traumatic brain injury