Un equipo de la Universidad Estatal de Ohio ha desarrollado Scentronic, una plataforma que combina una nariz electrónica asistida por inteligencia artificial con un sistema wearable de liberación de aromas, capaz de capturar, clasificar y reproducir olores a distancia a través de internet. El sistema, publicado en Science Advances, integra sensores de óxido metálico que detectan compuestos orgánicos volátiles, algoritmos de aprendizaje automático que identifican la fuente del olor y actuadores piezoeléctricos que atomizan pequeñas cantidades de líquido aromático para liberarlo de forma controlada. Todo ello se coordina mediante Wi-Fi y servicios en la nube, con latencias de comunicación de alrededor de 65 milisegundos.

El olfato, pese a su papel central en la percepción, la memoria y la emoción, ha quedado fuera de casi todas las interfaces humano-máquina, que se centran en señales visuales, auditivas o hápticas. Reproducir un olor es mucho más difícil que reproducir un sonido o una imagen: exige capturarlo, codificarlo y volver a sintetizarlo con suficiente fidelidad perceptiva. Scentronic no pretende replicar la complejidad química del olfato humano, sino ofrecer un conjunto limitado pero bien definido de salidas olfativas controlables, suficiente para aplicaciones donde importa la equivalencia perceptiva y no la composición exacta.

En las pruebas con voluntarios, los participantes identificaron correctamente olores individuales —café, cerveza, vino tinto, naranja y pastel de chocolate— en torno al 73% de las ocasiones, y mezclas de dos aromas cerca del 71%. También se evaluaron umbrales de percepción, reconocimiento de intensidad y adaptación olfativa, con resultados que reflejan una variabilidad individual considerable.

El ángulo clínico es uno de los más interesantes. La pérdida o distorsión del olfato acompaña a infecciones virales, traumatismos craneales y enfermedades neurodegenerativas, y afecta a la nutrición, la seguridad y la calidad de vida. Las herramientas actuales, como las tarjetas de rascar y oler o los palitos de Sniffin’, son eficaces pero no digitales, carecen de control remoto y ofrecen concentraciones fijas y discretas. Un sistema como Scentronic permitiría al clínico modular la intensidad de un olor de forma gradual y en tiempo real mientras observa la respuesta del paciente, ajustar el estímulo según la percepción y realizar pruebas quimiosensoriales a distancia sin necesidad de visitas frecuentes. «La pérdida del olfato está relacionada con muchas enfermedades neurológicas e infecciones. Por eso es importante crear tecnologías para descifrar los secretos de nuestro sistema olfativo y luego intentar reconstruirlos a partir de esa información».

Los siguientes pasos apuntan a integrar los dispositivos en accesorios de uso diario, como relojes u otras joyas inteligentes, y a colaborar con especialistas en ciencias quimiosensoriales para estandarizar protocolos.

Fuentes

News Medical
New AI e-nose device brings digitized smell to wearable technology

Science Advances
Scentronic: An artificial intelligence–assisted olfactory interface for remote odor sharing and transmission