Investigadores de Brown University y del National Institute of Standards and Technology (NIST) desarrollaron un citómetro de mecanofenotipado, una plataforma microfluídica experimental diseñada para estimar el tamaño y la elasticidad de células individuales a gran velocidad. El avance, publicado en Lab on a Chip el 21 de abril de 2026, apunta a un campo con interés clínico creciente: los cambios mecánicos celulares que acompañan enfermedades como cáncer, malaria, anemia falciforme y diversos trastornos neurodegenerativos, cardiovasculares e inflamatorios.
La premisa del trabajo es que la “blandura” o rigidez de una célula no es un dato menor. En tumores, por ejemplo, las células suelen ablandarse conforme se vuelven más agresivas y propensas a diseminarse, mientras que en padecimientos sanguíneos como la malaria o la enfermedad de células falciformes los eritrocitos pueden volverse más rígidos. Esa dimensión física, conocida como fenotipo mecánico, podría ayudar a entender mejor la biología de la enfermedad y, a futuro, reforzar estrategias de diagnóstico y pronóstico.
Hasta ahora, una de las referencias para medir la rigidez celular ha sido la microscopía de fuerza atómica, una técnica que requiere adherir células a una superficie y analizarlas una por una con una punta diminuta. El método funciona, pero es lento y poco práctico para estudiar grandes cantidades de células.
La nueva técnica se concentra en el time-of-flight, es decir, el tiempo que tarda una célula en desplazarse entre puntos de control dentro de microcanales llenos de fluido. El sistema usa señales de fluorescencia para determinar el tamaño celular y luego interpreta ese tiempo de tránsito para inferir rigidez: las células más blandas migran hacia la zona central del canal, donde el flujo es más rápido, mientras que las más rígidas permanecen cerca de los bordes, donde la velocidad es menor.
El salto en rendimiento es uno de los aspectos más llamativos del estudio. La autora principal Graylen Chickering, candidata doctoral en ingeniería biomédica en Brown, reportó que, frente a una técnica convencional capaz de evaluar aproximadamente una célula cada 30 segundos, el nuevo enfoque permitió analizar entre 60 y 100 células por segundo, con la posibilidad de llegar a cientos o incluso miles por segundo. Eso abre la puerta a estudios biomecánicos más amplios y comparables con otras herramientas de análisis celular de alto rendimiento.
Por ahora, se trata de una plataforma experimental, no de una herramienta clínica lista para uso rutinario. El siguiente paso será estudiar células provenientes de muestras humanas de sangre y tejido obtenidas a través de colaboradores clínicos de Brown, con la expectativa de detectar diferencias entre personas sanas y pacientes con ciertos tipos de enfermedad, incluido el cáncer.



