Un desgarro del manguito de los rotadores es una causa común de dolor de hombro y discapacidad entre los adultos. La prevalencia aumenta con la edad y con algunas profesiones o actividades deportivas, diagnosticado también como Síndrome de Abducción dolorosa del hombro. Un manguito rotador desgarrado puede debilitar su hombro. Esto significa que muchas actividades diarias, como peinarse o vestirse, pueden volverse dolorosas y difíciles de realizar.
El origen de la lesión del manguito rotador es multifactorial, ya que no existe un mecanismo que pueda explicar todos los signos y síntomas que se presentan. Debido a que la mayoría de los desgarros del manguito de los rotadores son causados en gran medida por el desgaste normal que acompaña al envejecimiento, las personas mayores de 40 años corren un mayor riesgo.
Las lesiones del manguito rotador son de origen intrínseco y extrínseco (por atrapamiento primario o secundario); las extrínsecas pueden ser degenerativas, traumáticas y/o reactivas.
En consulta clínica, el doctor analizará el historial médico del paciente y examinará el hombro para comprobar si hay sensibilidad en alguna zona o deformidad, así como también estudiará el rango de movimiento pidiendo al paciente mover el brazo en varias direcciones, y pondrá a prueba la fuerza del brazo.
En casos agudos, es probable que el paciente requiera cirugía del manguito rotador, en la cual se repara el tendón que se encuentre desgarrado en el hombro. Este procedimiento se puede realizar mediante una cirugía “abierta” haciendo una incisión grande en el hombro o bien con una artroscopia del hombro, la cual utiliza incisiones más pequeñas.
La artroscopia de última generación es un procedimiento quirúrgico que se usa en Traumatología y Cirugía Ortopédica para diagnosticar y, al mismo tiempo, tratar diversos problemas y enfermedades que se localizan en el interior de una articulación. Para este procedimiento se utiliza una pequeña cámara llamada artroscopio capaz de examinar o reparar los tejidos dentro o alrededor de la articulación del hombro. El artroscopio se inserta a través de un pequeño corte (incisión) en la piel, incluso puede extirparse cualquier tejido dañado.
En comparación con una cirugía convencional, la artroscopia es menos invasiva para el paciente: incluye incisiones más pequeñas, traumatismo mínimo de tejidos blandos, menos dolor post-operatorio, menor tiempo de recuperación y menor probabilidad de infecciones. Además, el diagnóstico es mucho más preciso con la artroscopia que con otros métodos porque se obtiene una visión directa de las diferentes estructuras articulares como el cartílago, la sinovial, los meniscos o los ligamentos supuestamente afectados.
Algunas de las situaciones que más frecuentemente precisan una artroscopia para ser diagnosticadas y/o tratadas son:
- Rotura de ligamentos o de meniscos.
- Desgaste o degeneración del cartílago articular.
- Fragmentos o cuerpos libres de hueso o cartílago en el interior de la articulación.
- Inflamaciones de la membrana sinovial.
- Mala alineación o tendencia a la luxación.
- Rotura o degeneración de tendones.


