En México, el cáncer de próstata constituye la primera causa de muerte en hombres mayores de 65 años, se trata de un problema de salud pública ya que no suele mostrar síntomas en etapas tempranas, razón por la cual el 70% de los casos se detecta cuando la enfermedad se encuentra en una etapas muy avanzadas. 

Se recomienda que los hombres mayores de 40 años, se realicen una prueba de antígeno prostático a través de una muestra de sangre.

El cáncer de próstata se caracteriza por un tumor maligno en la glándula prostática, la incidencia aumenta a partir de los 50 años y más del 60% de los casos se diagnostica en hombres mayores de 65 años.

Aunque no existen causas específicas, los médicos coinciden en que el sedentarismo, obesidad, carnes rojas, alcohol y el consumo en exceso de productos lácteos, son factores relacionados al cáncer de próstata.

Actualmente, diversos estudios apuntan a la posibilidad de tratar el cáncer con equipos de crioterapia, eliminando la necesidad de cirugía, radiación o quimioterapias. Los tumores son erradicados por medio de sondas delgadas que transmiten frío extremo (otras sondas usan ondas de radio o vibraciones de ultrasonido). Este tipo de tratamientos ofrecen ventajas considerables, como la eliminación del tumor por áreas focalizadas, quizá solo rodeado de un área de seguridad para aumentar la efectividad del tratamiento, dejando al resto de los tejidos completamente funcionales y normales. Además, se reduce considerablemente la posibilidad de infección y el paciente se recupera de manera más pronta, por lo que incluso de un día a otro, la persona puede retomar sus actividades cotidianas.

La ablación focal del cáncer de próstata, es un procedimiento mínimamente invasivo, que causa un menor riesgo de sufrir efectos secundarios, ya que permite separar los nervios que controlan la vejiga y las erecciones, lo que constituye un beneficio muy importante para el tratamiento de los pacientes con este tipo de enfermedad. La extirpación completa de la próstata es uno de los tratamientos más comunes, pero la criocirugía disminuye el riesgo de incontinencia (pérdida accidental de orina) e impotencia (incapacidad para tener una erección).

Recurrir a la crioterapia, no imposibilita la opción de recibir otro tipo de tratamientos, el paciente puede someterse, posteriormente, a radioterapias si así lo decide. Sin embargo, la crioterapia sólo debe aplicarse cuando el paciente ha sido diagnosticado con precisión sobre el cáncer, ya sea través de una biopsia o bien, por medio de una resonancia magnética.

Para realizar una criocirugía, el cirujano colocará un instrumento hueco (llamado crioaguja) en contacto con el tumor, utilizando equipo de dispositivos médicos para imágenes, guiará la aguja criogénica y congelará las células cancerosas. Los ciclos de congelación y descongelación destruyen las células cancerosas porque las células se congelan y se forman cristales de hielo dentro y alrededor de ellas. 

Aunque este tipo de tratamientos, ya se realizaba desde hace varios años, se aplicaba únicamente en una cirugía completa de extirpación de próstata. Hoy, gracias a los nuevos dispositivos médicos disponibles, existe la posibilidad de realizar el procedimiento en un consultorio. “El paciente entra y sale en 45 minutos y tienen pocas restricciones más allá de las primeras 24 horas. Es relativamente nuevo, y debemos guiar a los hombres con características apropiadas de cáncer en términos de los pros y los contras.» Aseguró el Dr. Jim Hu y el New York-Presbyterian/ Weill Cornell Medicine, fueron los primeros en Nueva York, en realizar este tipo de procedimientos.

Por: Dalia Solano.

Fuentes:

Weill Cornell Medicine Urology.
Crioterapia y cáncer de próstata.