Un equipo de la Universidad de Chicago ha desarrollado un dispositivo portátil que permite analizar moléculas en el aire, como las presentes en el aliento humano, con aplicaciones que van desde el control de la diabetes hasta la atención de recién nacidos.
El sistema ABLE (siglas en inglés de Airborne Biomarker Localization Engine) puede convertir aire en líquido para detectar compuestos clave sin necesidad de agujas, radiación o procedimientos invasivos.
El aparato mide 10 x 20 centímetros, e integra varias funciones en un único sistema: aspira aire del entorno, le añade vapor de agua y luego lo enfría para condensarlo en microgotas. Estas gotas —que ahora contienen las moléculas suspendidas en el aire— resbalan por una superficie con micropúas de silicio, diseñadas especialmente para recolectarlas en un depósito. A partir de allí, se pueden usar sensores líquidos convencionales para detectar compuestos como glucosa, bacterias como E. coli, o biomarcadores de inflamación.
“Podemos tomar fotos o grabar sonido con un celular, pero aún no teníamos tecnología equivalente para ver la química del aire”, explicó Jingcheng Ma, autor principal del estudio y ahora profesor en la Universidad de Notre Dame.
Durante las pruebas iniciales, el equipo detectó con éxito glucosa en el aliento, compuestos volátiles en vapores de café y signos de inflamación en entornos con ratones que tenían una microbiota alterada.
Inspirado por una visita al área de cuidados intensivos neonatales, el equipo concibió ABLE como una forma de monitorear biomarcadores en bebés prematuros sin necesidad de extracción de sangre.
Además de la neonatología y la diabetes, los investigadores anticipan aplicaciones en enfermedades inflamatorias intestinales, infecciones respiratorias, detección de patógenos en hospitales y salud ambiental.
Aunque el sistema funciona, la capacidad para detectar moléculas en el aire es tan nueva que aún no se sabe con certeza cuáles compuestos buscar. El siguiente paso será identificar biomarcadores específicos para distintas enfermedades y miniaturizar aún más el dispositivo para hacerlo portátil o vestible.
El estudio fue publicado el 21 de mayo de 2025 en Nature Chemical Engineering, y los autores trabajan ya con centros de innovación como el Polsky Center for Entrepreneurship y el Center for the Science of Early Trajectories para su desarrollo aplicado.



