En el futuro la tecnología médica, tendrá tanto valor como el propio equipo o dispositivo médico, incluso tal vez sea mayor, pues la incorporación de avances tecnológicos a los aparatos médicos aportará mayor plusvalía a un mismo equipo.
Hoy, somos testigos de la incorporación de tecnología a nuestra vida cotidiana, desde pulseras, calcetines, anteojos y demás dispositivos inteligentes que contribuyen a mejorar el monitoreo de la salud de los pacientes, anticipándose a los problemas y ayudando a modificar comportamientos y hábitos que provocan la mayoría de las enfermedades crónicas que hoy sufre la población mundial como diabetes, hipertensión y dislipidemia, entre otras.
Los datos no mienten y el individuo toma decisiones basadas en los datos que él mismo obtiene. Lo anterior, ha provocado una revolución respecto a los modelos en los que se presentan los nuevos “wearables” a fin de que el usuario adopte su uso como parte de la vida cotidiana. Hoy como nunca presenciamos mejoras, nuevas versiones y diseños sobre los dispositivos que ya existen y la tecnología los revoluciona por completo.
Los fabricantes y encargados del diseño de equipos y dispositivos médicos, investigan diariamente cómo es que los usuarios se acercan a la salud, así la transdisciplinariedad juega un papel fundamental en el desarrollo de nuevos diseños. La tecnología y el sector médico, han unido esfuerzos para que con la experiencia de ambos, se logren mejoras, nunca antes vistas.
Los datos obtenidos por medio de las aplicaciones móviles a las que regularmente se encuentran vinculados los equipos médicos, funcionan como referencia para aplicar mejoras y corregir errores, volviéndose equipos cada vez más seguros, confiables, rápidos y eficaces.
No es ningún secreto que nos encontramos en medio de otra revolución industrial. Guiada por big data y una adopción de interconectividad en múltiples industrias, la innovación actual va más allá de las fábricas. Proyectos como ciudades inteligentes muestran cómo la Industria 4.0 afectará a la sociedad a un nivel más profundo, y la medicina no es una excepción.
La retroalimentación por parte de los usuarios, personal médico y fabricantes permite obtener dispositivos a menor costo, optimizando procesos de funcionamiento y personalizando la atención en salud, colocando al paciente en el centro o eje principal del sistema y volviéndolo crítico del mismo, fomentando también la oportuna prevención y detección de enfermedades, lo cual sin duda, promete mejorar los sistemas de salud y la atención médica del paciente.
La industria de la salud se encuentra en la cúspide de una gran transformación que afectará a todas las partes interesadas. Los actores existentes pueden liderar esta transformación como líderes de mercado innovadores y bien conectados, o pueden intentar resistir este cambio inevitable. Una amplia gama de empresas, tanto dentro como fuera del sector de la atención médica, ya están realizando inversiones estratégicas que podrían formar la base para un futuro de la salud que se define por datos radicalmente interoperables, plataformas abiertas, seguras y atención impulsada por el consumidor.



