Un equipo de la Universidad Nacional de Taiwán ha desarrollado un dispositivo de plástico que, haciendo girar una manivela, determina el grupo sanguíneo y el hematocrito de una persona en aproximadamente un minuto, sin necesidad de electricidad ni de personal especializado. El sistema, descrito en la revista Biosensors and Bioelectronics y liderado por el profesor Chien-Fu Chen, del Instituto de Mecánica Aplicada, requiere apenas unas tres microlitras de sangre obtenidas con un pinchazo en el dedo. En ambulancias, zonas de desastre o clínicas remotas, los analizadores que los hospitales usan para estas dos pruebas suelen estar fuera de alcance, y con ellos se pierden datos que pueden ser decisivos en los primeros minutos de una emergencia, por lo que el desarrollo cobra una especial importancia.
Al girar la manivela, la sangre es impulsada a través de canales sinuosos que llevan precargados los reactivos para los grupos A, B y Rh. Si la muestra corresponde a uno de esos grupos, los glóbulos rojos se aglutinan y quedan atrapados al final del canal por una ranura de aproximadamente una décima parte del grosor de un cabello humano, formando una banda roja que revela el grupo sanguíneo a simple vista. Ese mismo diseño aprovecha la banda para una segunda medición: cuanto más larga es, mayor es la proporción de glóbulos rojos en la sangre, de modo que la longitud leída contra las marcas de escala del chip ofrece el hematocrito, un indicador clave de pérdida de sangre o anemia.
La validación se realizó con 21 muestras de pacientes hospitalizados, y los resultados coincidieron estrechamente con los de los analizadores convencionales del hospital. Las lecturas se mantuvieron consistentes independientemente de la velocidad con que se girara la manivela, lo que reduce la dependencia de la pericia del operador y hace viable que un socorrista sin formación técnica obtenga un resultado fiable en condiciones adversas. El tiempo total de la prueba ronda el minuto, un margen que encaja con la lógica de la atención prehospitalaria.
La elección de diseño se enfoca en eliminar la necesidad de energía por completo, sustituyéndola por una manivela, en lugar de miniaturizar la electrónica. Esto podría traducirse en un costo de fabricación bajo y en una mayor tolerancia a entornos con infraestructura precaria.
Aún estamos hablando de un prototipo de laboratorio evaluado en un número limitado de muestras, sin autorización regulatoria, por lo que falta demostrar su robustez en escenarios reales, con sangre de personas con distintas condiciones clínicas y en manos de operadores no entrenados.



