Un equipo encabezado por investigadores de Vanderbilt University desarrolló un dispositivo experimental pensado para integrarse a stents de la vía aérea y monitorear de manera remota, continua y mínimamente invasiva variables como la rigidez del tejido, la presión, la acumulación de moco y la temperatura. El trabajo, publicado el 15 de abril de 2026 en Science Advances, describe un “anillo sensorial” basado en un interruptor magnético miniatura que permite alternar entre varios sensores sin necesidad de chips ni baterías, con lectura inalámbrica mediante acoplamiento inductivo y un analizador de redes vectoriales.
En enfermedades de la vía aérea como cáncer de pulmón, EPOC y fibrosis quística, así como en pacientes portadores de stents traqueales, las complicaciones pueden avanzar en silencio entre visitas hospitalarias. El artículo subraya que problemas como migración del stent, obstrucción por moco, crecimiento tisular y formación de tejido de granulación suelen vigilarse con broncoscopias periódicas o estudios de imagen, procedimientos invasivos, costosos y limitados a momentos discretos.
El corazón del sistema es un interruptor magnético controlado desde el exterior que puede “anclarse”, elevarse, girar y cambiar de canal para conectar sensores distintos a una misma bobina de inducción. Esa arquitectura permite multiplexar lecturas dentro de un dispositivo miniaturizado, algo difícil de conseguir en plataformas chip-free convencionales, que suelen quedar restringidas a una sola variable o a configuraciones más voluminosas.
Los autores reportaron un tiempo promedio de cambio de canal de 0.5 segundos, un 96% de éxito en 400 pruebas de conexión del interruptor y operación consistente durante 500 ciclos consecutivos con el sistema de actuación magnética. El dispositivo también resistió pruebas de doblado sin agrietarse ni perder señal, y fue visible por rayos X y broncoscopia, lo que abre la puerta a verificar su estado cuando sea necesario.
El artículo dedica además espacio a la biocompatibilidad y al encapsulado. El anillo fue sellado para aislamiento eléctrico en ambiente húmedo, mantuvo señales similares aun con moco en su interior y, tras una inmersión de siete días en PBS y pruebas de viabilidad celular, los autores concluyeron que el encapsulado permitió conservar la viabilidad de las células.
Aun así, el trabajo sigue en una fase preclínica. Si futuras pruebas in vivo confirman lo observado ex vivo, tecnologías de este tipo podrían ayudar en la vigilancia de pacientes con obstrucción aérea y complicaciones silenciosas, al permitir que los problemas se detecten antes de que se conviertan en urgencias respiratorias.



