El pasado 19 de agosto de 2025 se llevó a cabo en el Centro Banamex de la Ciudad de México el evento “Salud conectada: de la Ciencia a la Innovación en el Mercado Global”, organizado por la Sección de Dispositivos Médicos de CANIFARMA en el marco de la 16ª edición de Expo Med | Hospitalar México. El encuentro reunió a especialistas de la academia, la industria y el sector regulatorio para dialogar sobre los retos y oportunidades que enfrenta la innovación en dispositivos médicos en México y Latinoamérica.
Desde las ponencias inaugurales se subrayó un mensaje central: ningún sector puede avanzar por sí solo. La investigación académica, la industria de dispositivos médicos y las autoridades regulatorias necesitan trabajar de manera conjunta para que las ideas se transformen en soluciones reales para los pacientes.
Se destacó que en años anteriores existía una separación entre la ciencia básica y las etapas de desarrollo e innovación, pero hoy la visión compartida es clara: el trabajo en equipo es indispensable. El desarrollo de un dispositivo médico no depende de una sola persona o institución; requiere especialistas en distintas áreas, infraestructura y reglas claras para acelerar el camino hacia el mercado.
A lo largo del evento, investigadores, empresarios y expertos regulatorios presentaron experiencias que muestran cómo la colaboración estratégica puede traducirse en proyectos tangibles. Desde la creación de biosensores que permitieron diagnósticos masivos durante la pandemia hasta desarrollos de dispositivos de alta tecnología como el ventrículo artificial universal, los ejemplos compartidos ilustraron que en México existe la capacidad, el talento y la infraestructura para innovar a nivel global.
Uno de los ejes más comentados fue el acceso al mercado. Los panelistas coincidieron en que, aunque México ocupa un lugar destacado en la exportación de dispositivos médicos, todavía enfrenta múltiples barreras regulatorias y de percepción.
Se resaltó que la normatividad vigente en muchos casos proviene del sector farmacéutico y no contempla adecuadamente las particularidades de los dispositivos médicos, lo que ralentiza la llegada de innovaciones al mercado. Además, los sistemas de salud suelen enfocarse en el costo inmediato del producto, dejando de lado el valor a largo plazo, como la reducción de tiempos de recuperación, el ahorro de recursos hospitalarios y la sostenibilidad del sistema de salud.
Un concepto recurrente en las mesas de diálogo fue la salud basada en valor. Los expertos insistieron en que es necesario colocar al paciente en el centro, evaluar el impacto clínico y económico de la tecnología, y comunicar estos beneficios a todos los actores involucrados. La evidencia científica y los estudios de economía en salud son herramientas fundamentales para demostrar que la innovación no es un gasto, sino una inversión en bienestar y sostenibilidad.
Otro punto crucial fue la actualización de normativas. La tecnología avanza con mayor rapidez que la regulación, lo que genera vacíos frente a innovaciones como la inteligencia artificial y la interoperabilidad de dispositivos. En este contexto, la cooperación internacional se planteó como un puente indispensable para acelerar procesos, homologar normas y garantizar que los dispositivos desarrollados en México puedan tener un alcance global.
El evento cerró con un llamado claro: sumar esfuerzos. La academia aporta talento y conocimiento, la industria experiencia y capacidad de producción, y las autoridades regulatorias el marco que da certidumbre y confianza. Solo a través de la colaboración será posible que más innovaciones mexicanas lleguen al mercado, generando beneficios directos para los pacientes y posicionando al país como un referente en el sector de dispositivos médicos.
En palabras de los ponentes: “La inspiración existe, pero tiene que encontrarnos trabajando”. Y este encuentro fue un recordatorio de que el trabajo conjunto es el verdadero motor de la innovación en salud.


