Investigadores del Instituto Politécnico Nacional (IPN) están desarrollando una prenda inteligente equipada con sensores que, combinada con algoritmos de inteligencia artificial, puede identificar episodios ansioso-depresivos en tiempo real. La camisa, aún en fase de investigación, mide señales fisiológicas como la actividad eléctrica del corazón, la temperatura corporal, la tensión muscular, la respiración y la actividad electrodérmica de la piel. Estos datos se transmiten de forma inalámbrica a una computadora donde un sistema de aprendizaje profundo los procesa y clasifica en cuatro estados: calma, transición, inducción de un ataque y recuperación.
El proyecto, liderado por la doctorante María Caridad Mireles Pérez bajo la asesoría de los doctores Amadeo Argüelles Cruz y Alejandra Hernández, no tiene precedentes a nivel mundial según sus creadores. La investigación busca atender a una población vulnerable que padece trastornos de ansiedad y depresión, cuya incidencia aumentó un 25% a nivel global tras la pandemia de COVID-19, especialmente entre los jóvenes. Para alimentar el algoritmo, se realizaron pruebas con voluntarios que fueron inducidos a estados de estrés y tristeza bajo supervisión psicológica, creando así una base de datos que permite al sistema aprender a reconocer los patrones asociados a cada estado emocional.
La camisa incorpora electrodos textiles y sensores colocados estratégicamente: cerca de la axila para medir temperatura, y en el pecho para el electrocardiograma, entre otras ubicaciones. Cada sensor capta características específicas del cuerpo humano y, mediante inteligencia artificial, el sistema identifica patrones que se correlacionan con episodios de ansiedad o depresión. Esto podría permitir una detección más temprana y precisa de estos trastornos, abriendo nuevas posibilidades de aplicación en psicología, psiquiatría y neurología.
Los investigadores enfatizan que la inteligencia artificial no sustituye el criterio de los profesionales de la salud, sino que lo complementa. «Es una herramienta que le sirve al especialista; sin el especialista no podemos hacer el trabajo», señala Argüelles Cruz. El objetivo es optimizar el trabajo clínico ofreciendo instrumentos que identifiquen fenómenos asociados al estrés de manera más puntual, mejorando así la calidad de vida de los pacientes. El sistema podría usarse en cualquier momento y lugar, permitiendo un análisis continuo por parte del especialista.
El IPN ya ha iniciado el proceso para obtener la primera patente derivada de este proyecto y espera que esta investigación sirva como base para futuros desarrollos de próximas generaciones de estudiantes.



