CeriBell anunció que la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) concedió la designación Breakthrough Device a su monitor para la detección de ictus por oclusión de grandes vasos (LVO, por sus siglas en inglés) en pacientes hospitalizados. El sistema utiliza el hardware ya existente de la plataforma Ceribell EEG y un algoritmo basado en inteligencia artificial para analizar señales de electroencefalografía y alertar de forma temprana sobre este tipo de eventos cerebrovasculares, que se asocian con alta mortalidad y discapacidad.
A diferencia del ictus que ocurre fuera del hospital y activa protocolos de emergencia inmediatos, el ictus intrahospitalario suele pasar desapercibido durante horas. Hasta el 17% de los ictus se producen en pacientes ya hospitalizados, quienes presentan tasas de mortalidad significativamente más altas y menor probabilidad de regresar a casa tras el alta. La situación se agrava porque muchos de estos pacientes están sedados, intubados o en unidades no especializadas en neurología, lo que dificulta la detección clínica temprana.
El monitor de detección de LVO de CeriBell busca cubrir ese vacío mediante un enfoque continuo y automatizado. Al interpretar patrones cerebrales mediante EEG, el sistema pretende identificar señales compatibles con una oclusión grave antes de que aparezcan déficits neurológicos evidentes. La designación Breakthrough reconoce su potencial para mejorar el tiempo de diagnóstico frente al estándar actual, apoyado en estudios prospectivos multicéntricos que combinan datos electroencefalográficos y evaluaciones clínicas.
La automatización de la vigilancia cerebral apunta a algo simple pero crítico: detectar antes lo que hoy se detecta tarde. En el caso del ictus por oclusión de grandes vasos, esa diferencia puede ser literalmente una vida funcional completa.



