El cerebro es el órgano más fascinante del cuerpo humano y su funcionamiento uno de los enigmas más complejos en el campo de las Neurociencias. La comunidad científica lleva años esforzándose por entender por qué nuestra mente actúa según determinados patrones, y cuáles son las razones por las que el ser humano sueña, olvida, sufre o incluso piensa y decide.
Los recientes avances en Neurotecnología e Inteligencia Artificial (IA) han demostrado que ya es posible acceder a parte de la información acumulada en el cerebro. Esta práctica se realiza a través de técnicas ópticas, electrónicas, magnéticas y nanotecnologías, que sirven para aproximarnos a comprender estos procesos e incluso llegar a leer y escribir la actividad cerebral de las personas. Esta nueva herramienta tiene la capacidad de descifrar procesos de nuestras mentes y, de esta forma, facilitar el diagnóstico, la comprensión y la cura de enfermedades como el Alzheimer o Parkinson.
La neurotecnología engloba todas las tecnologías desarrolladas para entender el cerebro, visualizar sus procesos e, incluso, controlar, reparar o mejorar sus funciones. Estos componentes pueden ser computadoras, electrodos o cualquier otro dispositivo que pueda configurarse para interceptar pulsos eléctricos que recorren el cuerpo.
La neurotecnología tiene un potencial ilimitado para mejorar muchos aspectos de la vida. Ya se está aplicando prácticamente en las industrias médica y de bienestar, pero también tiene muchas implicaciones futuras para otros contextos, como la educación, la gestión del lugar de trabajo, la seguridad nacional e incluso los deportes.
Según los expertos, será necesaria una combinación de la inteligencia biológica con la artificial, es decir, conectar directamente la máquina al cerebro humano, implantando electrodos diminutos en el mismo. La Neurotecnología permite controlar el sistema motor y facilitar nuevas herramientas de comunicación para las personas que hayan sufrido lesiones cerebrales, ya sea a causa de un accidente o de una enfermedad. Tanto es así que, a través de esta nueva ciencia, se ha logrado que una persona tetrapléjica pueda mover una mano de forma voluntaria, con ayuda de la IA. Esta herramienta podría incluso elevar nuestra inteligencia, mejorar nuestra memoria, ayudarnos a tomar decisiones y, de forma provisional, proporcionar una extensión de la mente humana
En el cuidado de la salud, la neurotecnología se está utilizando actualmente en imágenes cerebrales, mediante el registro de campos magnéticos producidos por la actividad eléctrica dentro del cerebro, neuroestimulación, estimulando el cerebro y el sistema nervioso para influir en la actividad cerebral; y en neurodispositivos, una tecnología emergente que monitorea o regula la actividad cerebral mediante un implante.
Sin embargo la tecnología se enfrenta también a la necesidad de crear nuevos derechos sobre los pacientes. La revolución de las neurociencias va a remodelar las nociones éticas y legales, la creciente sensibilidad y accesibilidad de los neurodispositivos va a requerir en los años venideros que surjan nuevos derechos o al menos un mayor desarrollo de los derechos tradicionales para afrontar los desafíos planteados por la neurociencia y la neurotecnología. El desafío está dado porque las nuevas tecnologías ofrecen posibilidades sin precedentes de acceder, recolectar, compartir y manipular información sobre el cerebro humano. Ello requiere una respuesta adecuada desde los derechos humanos y sus principios para prevenir consecuencias no deseadas.



