Un grupo internacional de investigadores de la École Polytechnique Fédérale de Lausanne (EPFL), en colaboración con Massachusetts Eye and Ear / Harvard Medical School y la Universidad de Friburgo, ha desarrollado un implante auditivo cerebral blando que ofrece una alta resolución prostética de audición para tratar sordera profunda en pacientes que no son candidatos a implantes cocleares.
El estudio publicado en Nature Biomedical Engineering describe un dispositivo de 150 μm de grosor, equipado con 11 electrodos de platino blando embebidos en una matriz de silicona ultraflexible, capaz de adaptarse de manera natural a la anatomía curvada del tronco encefálico. Fue fabricado utilizando técnicas avanzadas de microfabricación de películas delgadas y microlitografía, que abre la puerta a futuras versiones con mayor cantidad de electrodos o diseños personalizados para distintos tipos de anatomía y necesidades clínicas. Por otra parte, su diseño minimiza efectos secundarios como dolor o parálisis facial, y logra evocar percepciones auditivas diferenciadas con estimulación localizada de alta resolución.
Para maximizar la eficiencia, se empleó un diseño bioinspirado que incluye interconexiones estirables, una espina de inserción reabsorbible para facilitar la implantación, y un sistema de conexión flexible (FlexComb) que integra la neuroprótesis al sistema de registro y estimulación. Además, el implante fue validado con técnicas de imagenología 3D y resonancia magnética para demostrar su estabilidad anatómica y biocompatibilidad a largo plazo.
El ensayo se realizó con macacos entrenados para demostrar conductualmente lo que percibían; aprendieron a discriminar tonos acústicos mediante una tarea de palanca y, progresivamente, se introdujeron estímulos eléctricos generados por el implante. Los animales respondieron a los impulsos eléctricos como si fueran sonidos reales, diferenciando cambios mínimos ante distintos patrones de estimulación eléctrica. Esto sugiere que el implante permite tanto la activación neurológica como una experiencia auditiva subjetiva funcional.
Actualmente, los usuarios de implantes auditivos de tronco cerebral (ABI) tradicionales, como aquellos afectados por neurofibromatosis tipo 2 (NF2), suelen experimentar solamente conciencia del sonido sin una comprensión clara del habla. Sin embargo, gracias a la capacidad de esta nueva prótesis blanda para activar zonas específicas del núcleo coclear y evitar efectos secundarios relacionados con la estimulación de núcleos vecinos, se anticipa una mejora sustancial en la calidad de vida y en el acceso a la comunicación verbal para estos pacientes.
Los investigadores ya trabajan en evaluar el implante intraoperatoriamente en cirugías humanas reales, antes de colocar los ABIs comerciales estándar, con el fin de medir directamente si se reducen las activaciones nerviosas indeseadas. Además, planean ampliar la validación de materiales, resistencia a largo plazo y certificaciones médicas, pasos necesarios antes de su adopción clínica definitiva.



