Un equipo de científicos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Virginia (UVA), EE.UU., han desarrollado una herramienta capaz de analizar cómo los fármacos afectan las células del cuerpo, lo que permitiría encontrar nuevos usos para medicamentos ya aprobados, optimizando tiempo y costos en el desarrollo de tratamientos.
Uno de los primeros logros de esta tecnología, denominada LogiRx, ha sido la identificación de un posible fármaco para prevenir la insuficiencia cardíaca, una de las principales causas de muerte a nivel mundial. Los investigadores descubrieron que el antidepresivo escitalopram podría reducir el riesgo de desarrollar hipertrofia cardíaca, una condición en la que las células del corazón crecen en exceso, dificultando su capacidad de bombeo.
El avance se basa en una inteligencia artificial que analiza fármacos más allá de su uso original. No solo identifica qué medicamentos podrían funcionar en diferentes enfermedades, sino que también predice cómo actúan a nivel celular para comprender sus efectos y minimizar riesgos.
Para demostrar su eficacia, los científicos utilizaron el sistema para evaluar 62 fármacos potencialmente útiles en la prevención de la hipertrofia cardíaca. La herramienta identificó siete candidatos prometedores, de los cuales dos mostraron resultados positivos en pruebas celulares.
Además, al revisar datos de pacientes que ya tomaban estos medicamentos, encontraron que quienes usaban escitalopram tenían menos probabilidades de desarrollar hipertrofia cardíaca, lo que refuerza su posible papel en la protección del corazón.
Aunque aún se requieren estudios clínicos antes de que escitalopram pueda usarse con este propósito, este avance abre la puerta a nuevas aplicaciones en la medicina.



