Un equipo de la Universidad de Queensland está probando un exoesqueleto ligero y portátil diseñado para ayudar a personas con enfermedad de la motoneurona (MND) a caminar con mayor estabilidad y con menos esfuerzo. El dispositivo forma parte del proyecto iMOVE-MND y se centra en un objetivo específico: reforzar el movimiento generado en el tobillo, una articulación clave que suele debilitarse conforme avanza la enfermedad.
El sistema utiliza una pequeña unidad colocada en la cintura que aloja motores, baterías y el control electrónico. La fuerza se transmite a través de cables hasta cada pierna, donde la asistencia mecánica actúa en sincronía con los pasos del usuario. Sensores distribuidos en el calzado detectan la presión ejercida sobre el suelo y ajustan la ayuda en los movimientos de flexión y extensión del pie, permitiendo una marcha más eficiente sin limitar al usuario a un espacio de laboratorio.
En contraste con exoesqueletos terapéuticos utilizados para recuperar funciones perdidas, este prototipo busca mantener la movilidad durante el curso de la enfermedad. La investigación se enfoca en apoyar a las personas mientras aún pueden caminar, con la intención de retrasar la dependencia de dispositivos de mayor soporte. Según los investigadores, es la primera vez que se prueba un sistema de este tipo en personas con MND en Australia, y los ensayos iniciales en entornos reales muestran mejoras inmediatas en confianza y estabilidad al caminar.
El equipo prepara ya una segunda versión con sensores más precisos y algoritmos de aprendizaje automático para ajustar la asistencia a las necesidades de cada usuario. El objetivo es optimizar el confort, facilitar el uso cotidiano y evaluar el comportamiento del exoesqueleto durante períodos prolongados, con seguimiento semanal o mensual para observar cómo responde al progreso natural de la enfermedad.



