Un grupo de científicos desarrolló una tecnología portátil capaz de medir cómo el cerebro elimina sus desechos durante el sueño, un proceso esencial para la salud neurológica que podría estar relacionado con enfermedades como el Alzheimer, el Parkinson o la migraña crónica.
El estudio, publicado en Nature Biomedical Engineering, marca la primera vez que se logra estudiar este proceso en humanos durante una noche completa de sueño natural, sin necesidad de resonancias magnéticas ni grandes laboratorios, gracias al dispositivo, que es una especie de gorro suave con sensores que se usa mientras la persona duerme.
“Es un paso clave para entender cómo el sueño afecta al cerebro humano y cómo podemos intervenir cuando este sistema deja de funcionar correctamente”, explicó el Dr. Jeffrey Iliff, uno de los autores del estudio y profesor en la Universidad de Washington.
Durante el sueño, el cerebro activa un sistema llamado glinfático, que elimina proteínas y otros desechos que se acumulan entre las células cerebrales. Este “sistema de limpieza” es como un canal que se abre para dejar pasar líquido cefalorraquídeo y arrastrar con él residuos, algunos de los cuales se han relacionado con el desarrollo de demencias.
Hasta ahora, solo era posible observar este sistema en acción mediante resonancia magnética (MRI), y únicamente en condiciones muy controladas. El nuevo dispositivo permite hacerlo de forma continua, natural y en casa.
“Este sistema no se apaga al despertar ni se enciende solo en fases específicas del sueño profundo”, destacó Iliff. “Descubrimos que su actividad se acelera mientras más tiempo se duerme y luego se desacelera de forma gradual al despertar.”
El aparato desarrollado por la empresa Applied Cognition contiene electrodos que detectan tres tipos de señales: cambios en el movimiento de fluidos cerebrales, actividad eléctrica del cerebro y variaciones en los vasos sanguíneos. Así, se puede inferir el nivel de funcionamiento del sistema glinfático en cada fase del sueño.
Esta triple medición se logró validar gracias a estudios con 49 personas de entre 56 y 66 años en centros médicos de Florida y Washington. Los resultados mostraron que el monitoreo es confiable y que puede usarse para estudiar cómo el sueño —o su interrupción— afecta la salud cerebral.
“Si logramos detectar fallas en este sistema a tiempo, podríamos prevenir o tratar enfermedades neurodegenerativas antes de que causen daño irreversible”, indicó Iliff.
De hecho, la tecnología ya permitió identificar un posible fármaco experimental que mejora la limpieza glinfática, y se encuentra en las primeras etapas de pruebas clínicas. El CEO de Applied Cognition, Dr. Paul Dagum, señaló que el sistema también podría servir para identificar a personas en riesgo, como pacientes con lesiones cerebrales o antecedentes familiares de demencia.



