El tratamiento del cáncer de próstata localizado ha estado dominado durante décadas por intervenciones que afectan toda la glándula, como la prostatectomía radical o la radioterapia. Si bien estos abordajes pueden ser eficaces para controlar la enfermedad, también se asocian con una alta incidencia de efectos secundarios a largo plazo, en particular incontinencia urinaria y disfunción eréctil. Ante este panorama, ha crecido el interés por terapias focales mínimamente invasivas que tratan únicamente el tejido tumoral, preservando el resto de la próstata y reduciendo el impacto funcional.
En esta línea se inscribe la terapia focal con láser refrigerado, evaluada en el ensayo clínico ProFocal Laser Therapy for Prostate Tissue Ablation (PFLT-PC), el primer estudio pivotal de fase II en humanos de esta tecnología. El dispositivo utiliza un láser de baja potencia administrado por vía transperineal y guiado por ultrasonido, con un sistema de enfriamiento continuo que evita el sobrecalentamiento del tejido y permite una ablación más controlada y predecible, con monitoreo directo de temperatura en tiempo real en el sitio de tratamiento, lo que mejora la precisión y la seguridad del procedimiento.
El estudio incluyó a 100 pacientes con cáncer de próstata localizado de riesgo intermedio, tratados como procedimiento ambulatorio bajo anestesia general. Las imágenes por resonancia magnética realizadas dentro de las primeras 72 horas confirmaron que la ablación se mantuvo confinada a las zonas planificadas, sin daño fuera de la glándula prostática. En la biopsia de seguimiento a tres meses, el 84 % de los pacientes no presentó cáncer clínicamente significativo en el área tratada, un resultado comparable al de otras terapias focales reportadas, pero con un perfil de seguridad favorable.
En términos funcionales, los resultados mostraron un impacto limitado en la calidad de vida. La tasa de incontinencia urinaria fue muy baja y la disfunción eréctil se reportó en el 12 % de los pacientes, con reducciones moderadas en los puntajes de función sexual. No se observaron cambios significativos en la función intestinal ni en los indicadores generales de bienestar. Los eventos adversos registrados fueron en su mayoría leves y transitorios, sin reportes de lesiones rectales ni fístulas, complicaciones descritas en otros métodos de ablación prostática.
Aunque el seguimiento aún es corto y se requieren estudios comparativos y datos a largo plazo, los resultados iniciales del PFLT-PC sugieren que la terapia focal con láser refrigerado puede ofrecer un equilibrio más favorable entre control oncológico y preservación funcional. Este tipo de dispositivos apunta a intervenciones más precisas, personalizadas y con menor carga de efectos secundarios, siempre bajo una cuidadosa evaluación clínica y radiológica.



