Los dispositivos médicos mejoran la calidad de vida de las personas y son grandes aliados en el tratamiento y prevención de enfermedades. El crecimiento del sector se encuentra a la alza, crece incluso en un porcentaje anual mayor que la industria farmacéutica, pues el desarrollo de nuevos dispositivos médicos que resuelven problemas de salud, se incrementa a la par de las posibilidades tecnológicas que descubre la ciencia. El panorama es positivo, aún con las dificultades que presenta el clima político actual con Estados Unidos, México, es un exportador importante a nivel latinoamericano y el octavo a nivel mundial. El 80% de la jeringas que se consumen en el mundo, se producen en México que ahora, es el tercer exportador de agujas, catéteres y cánulas; el quinto de instrumentos y dispositivos utilizados en las áreas médicas, de cirugía y dental; el sexto exportador de equipos, aparatos ortopédicos y el séptimo mayor exportador de equipos de electro-diagnóstico.
Frente al panorama anterior, una pregunta que obligadamente salta al aire, consiste en saber si la población mexicana consume los dispositivos médicos disponibles en el mercado, mismos que sin duda, representan una mejora en salud para toda la población.
Para responder la pregunta anterior, es necesario considerar diferentes factores que inciden en la atención en salud, cabe mencionar, por ejemplo, que a pesar de que la cirugía mínimamente invasiva es ampliamente utilizada alrededor del mundo, en México, aún se practica una gran cantidad de cirugías abiertas, que representan mayor riesgo y tiempo de recuperación para los pacientes, además de la consecuente carga que implica para un sistema de salud público ya saturado. Lo anterior, es consecuencia, no solamente de la decisión de los encargados y unidades de salud, sino también, debido a la falta de disponibilidad de equipo y capacitación médica. Mayores recursos implican también mayor tiempo de preparación, con el objetivo de cerrar la brecha entre salud, investigación y avances tecnológicos. Otro ejemplo del tema en cuestión es, el acceso a marcapasos convencionales, considerablemente mayor en el sector privado, mientras que en las instituciones de salud pública se prefiere la medicación con pastillas debido a la falsa creencia de que resulta más barato y “accesible” para el paciente; es decir, nos encontramos también con un tope cultural que es necesario vencer. Un cambio de mentalidad incluirá también, fomentar la cultura de la prevención.
A la par del aumento de la población adulta y mayor incidencia de enfermedades crónicas, la subinversión que sufre el rubro de dispositivos médicos, será un problema que debe resolverse de manera urgente, debido a que la demanda de servicios médicos y atención en salud aumenta, también es un tema prioritario el considerar también el mantenimiento que exige la adquisición de nuevos equipos, capacitación sobre su uso y cambios en paradigmas sociales y culturales respecto a la implementación de nuevas tecnologías en dispositivos médicos.
Mayor infraestructura, inversión en salud pública, capacitación y cambios de paradigmas, constituyen ejes determinantes que garanticen el acceso a la salud para toda la población. Se requieren instituciones comprometidas con la circunstancia, pues solo un trabajo conjunto, donde participen todos los actores, desde fabricantes, investigadores, médicos, instituciones, gobierno, y usuarios finales, logrará mejorar las condiciones de salud mexicana.
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