Un equipo del Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid (ICMM-CSIC) desarrolló un método de bajo coste y escalable para fabricar dispositivos electrónicos ultrafinos capaces de adaptarse a superficies muy distintas, desde la piel hasta textiles, cuero sintético y hojas de plantas. Para lograrlo, se apoyaron de la combinación entre películas de MoS₂ obtenidas por exfoliación mecánica roll-to-roll, y sustratos comerciales de tatuajes temporales y calcomanías al agua.
El artículo muestra que los componentes electrónicos se construyen directamente sobre la película transferible del tatuaje o de la calcomanía, y después se liberan con agua para adherirse a la superficie final. Con ese proceso, el equipo logró colocar los dispositivos sobre piel, un guante de nitrilo, una superficie metálica curva, cuero sintético y hojas naturales, sin grietas visibles ni delaminación importante incluso en sustratos rugosos o curvos.
El equipo también comprobó que, una vez transferidos, siguen funcionando como dispositivos electrónicos reales. Con las películas de MoS₂ fabricaron sensores de luz, sensores de temperatura y transistores, y los tres conservaron su capacidad de detectar, responder y controlar señales eléctricas en todos los materiales probados.
Otro punto interesante del artículo es que compara dos rutas de transferencia con funciones distintas. El sustrato tipo tatuaje produce películas más delgadas y conformables, útiles cuando se necesita un contacto mecánico muy íntimo con la piel o con superficies flexibles. La calcomanía al agua, en cambio, facilita una manipulación más directa y puede dejar el canal del dispositivo en contacto más cercano con la superficie objetivo, algo útil si se piensa en futuros sensores portátiles para registrar señales o biomarcadores.
En conjunto, el estudio deja planteada una plataforma realista para sensores portátiles, interfaces bioelectrónicas y dispositivos de monitoreo fisiológico que necesiten pegarse, doblarse y seguir funcionando sobre superficies vivas o irregulares.



