Haptika es un wearable no invasivo que devuelve la percepción del tacto a personas con amputaciones de miembro superior, un aspecto prácticamente ausente en las prótesis actuales. Más que sustituir a las prótesis, su propósito es hacer que “se sientan reales”, devolviendo sensaciones que permiten agarrar con precisión, controlar la fuerza y mejorar la autonomía tanto en la vida cotidiana como en la rehabilitación clínica.
El sistema funciona con dos piezas que trabajan en conjunto:
- Un guante sensorizado, con sensores de presión en pulgar, índice y medio que detectan contacto y fuerza. Se ajusta sin modificaciones a prótesis con forma de mano y envía la información de manera inalámbrica.
- Un brazalete háptico, con cinco motores de vibración distribuidos en una correa elástica y transpirable colocada en el muñón. Cuanto mayor es la fuerza detectada por el guante, más intensa es la vibración en el brazalete, dando al usuario un “mapa” táctil instantáneo de lo que está haciendo. El brazalete se maneja con una sola mano, tiene botones para regular intensidad y sensibilidad y batería recargable por USB-C.
Esta retroalimentación en tiempo real compensa la falta de sensación que limita a muchos usuarios de prótesis, ayudándoles a evitar romper objetos frágiles, mejorar la destreza en tareas finas y recuperar seguridad al interactuar con su entorno. Su diseño modular y universal lo hace compatible con la mayoría de prótesis comerciales y su estética discreta evita el aspecto médico, convirtiéndolo en un wearable intuitivo más que en un accesorio protésico.
El proyecto nació de la experiencia con Joan, un electricista que perdió dos extremidades en un accidente. Su empeño inspiró al equipo —Jordi Puig, Albert Lladonosa, Jung Ji Suh y Núria Aguado, estudiantes de la Universitat Politècnica de Catalunya— a pasar de fabricar prótesis complejas a centrarse en la sensación como la clave de la verdadera funcionalidad. Tras colaborar con clínicas y especialistas, aplicar metodologías de diseño como QFD y prototipar materiales y componentes, lograron un sistema ligero, adaptable y seguro que ya ha recibido reconocimientos como el James Dyson Award 2025.
Con este premio y otros apoyos, Haptika se prepara para validar su uso en entornos reales, estrechar lazos con centros ortopédicos y de rehabilitación y explorar aplicaciones en neurorehabilitación de ictus y esclerosis múltiple.



