El mundo desafía una continua batalla contra el COVID-19, una buena cantidad de pacientes se ha recuperado en casa; otros, han requerido hospitalización.
Un tema que preocupa en gran medida a los sistemas de salud, además de la batalla frente al diagnóstico positivo, son las secuelas ocasionadas por el SARS-CoV-2, ya que según se ha reportado, puede afectar al corazón, riñones, intestino, sistema vascular e incluso al cerebro.
Por lo anterior, una vez que la enfermedad pasa y sin importar si se recibió atención hospitalaria o no, se recomienda acudir a consulta médica para identificar posibles afectaciones relacionadas a la enfermedad.
Hoy más que nunca, es necesario contar con servicios hospitalarios que tengan equipo de diagnóstico suficiente para realizar una revisión completa de los pacientes.
Las principales afectaciones derivadas del COVID-19, son:
Secuelas pulmonares: Su médico puede sugerir una espirometría, a fin de valorar la curación de los infiltrados pulmonares intersticiales y valorar si quedan secuelas de fibrosis pulmonar. También se sugiere una radiografía de tórax.
Secuelas neurológicas: La inflamación que produce el Covid-19 en todo el cuerpo hace que llegue menos flujo al cerebro provocando delirio o síndrome confusional agudo. En el momento del alta, un porcentaje de los pacientes que requieren cuidados intensivos presentan problemas cognitivos y de memoria tiempo después de abandonar el hospital. Otro síntoma muy conocido por los pacientes es la anosmia, la pérdida del olfato es incapacitante, resultado de la alteración del sistema nervioso central.
Algunos médicos recomiendan una prueba de proteína C reactiva, la concentración en sangre de esta proteína, puede ser alta cuando hay inflamación o infección en el organismo.
Secuelas cutáneas: Cuando la piel sufre las consecuencias de la afectación vascular se produce lo que llamamos necrosis. Debido al fenómeno inflamatorio y la hiperreactividad, los servicios de dermatología están registrando muchas urticarias.
Secuelas cardiológicas: Algunos pacientes han presentado miocarditis, otros incluso muerte súbita. También en esta fase, la enfermedad coronaria se ha inestabilizado. Un electrocardiograma, es la prueba de diagnóstico que su médico pedirá para analizar al paciente.
Secuelas musculares: La inflamación del organismo y la pérdida de masa muscular, provocan que algunos pacientes presenten dolores musculares y artríticos. Pueden requerirse placas y ultrasonidos, a fin de visualizar es estado del paciente.
En general, análisis de sangre y de orina; espirometría, electrocardiograma, ecocardiograma, radiografía de tórax, TAC de tórax (según recomendación clínica) y pruebas de COVID-19, son las herramientas de diagnóstico que pueden ofrecer una orientación de tratamiento y cuidado que deberán vigilar los pacientes, tras la recuperación de COVID.
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