Un equipo de la Seoul National University, en colaboración con la Carnegie Mellon University, ha desarrollado un parche electrónico que se adhiere a la piel como una curita y permite monitorear la presión arterial en tiempo real, de manera continua y sin necesidad de brazaletes inflables. El estudio, fruto del trabajo del profesor Seung Hwan Ko y su equipo en el Wearable Soft Electronics Lab, ha sido publicado en la revista Advanced Functional Materials.
Aunque las señales eléctricas (electrocardiograma) y mecánicas (pulso sanguíneo) del corazón se generan al mismo tiempo, llegan a la muñeca con una ligera diferencia. Esa diferencia, llamada tiempo de tránsito del pulso, se acorta cuando la presión arterial es alta y se alarga cuando es baja. El nuevo dispositivo aprovecha este principio fisiológico y detecta ambas señales latido a latido gracias a conductores de metal líquido sinterizado por láser, un material que combina conductividad, elasticidad y biocompatibilidad, logrando lecturas precisas incluso durante ejercicio intenso y en la fase de recuperación posterior.
El equipo comprobó que el sensor mantiene un rendimiento estable incluso tras 10 000 ciclos de estiramiento y puede soportar hasta un 700% de elongación, sin perder capacidad de detección.
Más allá del ámbito clínico, los investigadores destacan que esta tecnología podría integrarse en relojes inteligentes, parches médicos o textiles sensorizados, con aplicaciones que van desde la prescripción de ejercicio y el control del rendimiento deportivo hasta la seguridad laboral y la monitorización en cuidados intensivos. “Nuestro sistema propone una nueva interfaz de salud capaz de detectar y analizar señales fisiológicas en tiempo real, de manera no invasiva”, señaló el profesor Ko, quien subrayó el potencial de este dispositivo para mejorar la calidad de vida de millones de personas con hipertensión, una condición que afecta a más de 1.3 mil millones de personas en el mundo, de las cuales solo el 21% logra un control efectivo.



