Investigadores de la Universidad Estatal de Montana (MSU) desarrollaron TrialWear, un parche electrónico portátil destinado a mejorar la seguridad y la comunicación de los pacientes que participan en ensayos clínicos, especialmente en zonas rurales con acceso limitado a centros de investigación. El dispositivo contiene un código escaneable que enlaza con información sobre medicamentos, restricciones y lineamientos del estudio. Cuando el paciente ingresa a un hospital, recibe un mensaje de texto que le recuerda mostrar el código al personal médico, evitando errores que podrían excluirlo del ensayo.
La iniciativa nació de la profesora Elizabeth Johnson, del Mark and Robyn Jones College of Nursing, quien detectó que muchos participantes son retirados de estudios por decisiones clínicas incompatibles con los protocolos. “Sin voluntarios, no hay nuevos tratamientos; nuestro objetivo es eliminar barreras y riesgos”, explicó. TrialWear reemplaza las tradicionales tarjetas de papel con una base de datos digital de acceso inmediato, inspirada en tecnologías utilizadas para el seguimiento de ayuda humanitaria.
El dispositivo evolucionó de una pulsera inicial a un parche torácico ligero y resistente al agua, luego de que estudios de seguimiento ocular demostraran que el personal médico enfoca su atención principalmente en el pecho del paciente. Este rediseño mejoró su visibilidad y comodidad. Su desarrollo involucró colaboración interdisciplinaria entre especialistas en enfermería, ingeniería, ciencia de datos y geolocalización, además de expertos del MIT, quienes optimizaron sus componentes.
El Centro Geoespacial de MSU, liderado por Eric Sproles, adaptó tecnología de rastreo para activar alertas cuando un paciente entra a un centro médico dentro de una región definida, facilitando la coordinación entre hospitales y equipos de investigación. “Este proyecto demuestra cómo la colaboración y la innovación pueden resolver desafíos reales en la atención rural”, señaló Sproles.
Tras años de pruebas con más de 300 pacientes, el equipo finalizó el diseño y trabaja en su comercialización con apoyo de la Oficina de Transferencia Tecnológica de MSU, respaldado por fondos del NIH, la NSF y el National Cancer Institute.



