El mundo entero se encuentra envuelto en un cambio tecnológico en su vida cotidiana, desde los niños en edad preescolar, hasta los adultos en su vida laboral. El confinamiento ha dado por resultado, cambios en la manera de ofrecer productos y servicios, las personas optan por salir de casa en menor medida y sólo para cubrir lo más indispensable.

La salud, se encuentra incluida por medio de la telemedicina, que se perfilaba como una opción que podría elegir el paciente, pero que hoy, es notorio el cambio que los usuarios se han visto obligados a tomar, un poco por comodidad y otro tanto por salud. Las personas han caído en cuenta el ahorro en tiempo que supone, por ejemplo, asistir a una terapia psicológica que implica 30 minutos de traslado en tránsito, más la espera en el consultorio, gastos de gasolina o medio de transporte, y en el caso de consultas menores, el riesgo que hoy supone encontrarse a puerta cerrada con pacientes probablemente enfermos. Se espera que un cierto porcentaje de pacientes en áreas como psiquiatría, endocrinología (incluida la diabetes) y dermatología impulsen una mayor transformación.

La interacción sin contacto con el paciente es la nueva norma en las clínicas ambulatorias, aunque seguirá siendo necesario contar con un lugar físico para recibir atención médica, pero será mucho más personalizado y de acuerdo a las características y padecimientos de cada paciente.

Lo anterior, por supuesto incluye a los dispositivos médicos portátiles, ropa inteligente, wearables capaces de tomar signos vitales de los pacientes, para notar si es necesario ingresar a una clínica; esto ya ocurre y ha llegado para quedarse. Hasta ahora, ha habido muchos esfuerzos por lograr que los pacientes acudan a las salas de emergencia, sólo cuando es absolutamente necesario, ya que muchas personas, llegaban a ellas cuando únicamente requerían atención médica, pero debido a las circunstancias de salud actuales, hemos sido testigos del descenso de los volúmenes de situaciones de emergencia, hoy las entradas y salas destinadas a emergencias se encuentran mejor controladas que nunca y debe observarse como una oportunidad en la mejora de servicios hospitalarios y el comportamiento de los pacientes. Hoy incluso, la gente se encuentra mayormente dispuesta a tomar acciones preventivas para su salud, con el fin de no tener que acudir a un hospital.

Todavía necesitaremos camas, especialmente frente a eventos inesperados como una pandemia. En el futuro, los hospitales se dirigirán no hacia la reducción sino hacia la capacidad de escalar rápidamente. Debido a la escasez ya existente de médicos y enfermeras, aumentará la dependencia de la telemedicina, los profesionales avanzados y la IA, que también anticiparán la duración y el tipo de cuidados intensivos necesarios para cada paciente.

Por: Dalia Solano

Fuentes:

omnia health magazine.
operating in the new normal.