La enfermedad de Parkinson (EP) es una alteración neurológica progresiva que afecta al movimiento y que se caracteriza por la pérdida temprana de células especializadas.

Los síntomas ocurren entre los 50 y 60 años, comenzando por temblores que pueden pasar desapercibidos, iniciando en la mitad de una parte del cuerpo hasta afectar ambos lados. Temblores, movimientos lentos,  rigidez muscular, pérdida de movimientos automáticos, trastornos del habla o escritura, son algunos de los síntomas que caracterizan a este padecimiento, que ocupa el tercer lugar en las enfermedades neurológicas.

En México, 50 de cada 100,000 habitantes padecen enfermedad de Parkinson, aunque se desconocen las causas precisas, existen diferentes factores genéticos y ambientales (como la exposición a ciertas toxinas), que han sido asociados a ella.

Actualmente, se implanta un neuroestimulador en el sistema nervioso que permite al paciente modificar los movimientos anormales ocasionados por Parkinson, se trata de una técnica conocida como estereotáctica, que modifica los impulsos eléctricos del núcleo afectado, controlando los síntomas y padecimientos mediante una estimulación profunda.

Se trata de un dispositivo médico similar al marcapasos, programado por el médico (ajustable sin necesidad de cirugía)  y controlado por el paciente.

Antes del procedimiento, se toman imágenes cerebrales mediante resonancia magnética o tomografía computarizada, con el fin de localizar la ubicación exacta donde se generan las señales eléctricas nerviosas asociadas la enfermedad de Parkinson. El neuroestimulador, comparable a un “paquete de baterías”,  se coloca bajo la piel, en la región abdominal y pasa a través del cuello y el hombro, mediante cirugía se conecta al cerebro del paciente, una vez en el cerebro, éste dispositivo controla los impulsos nerviosos que ocasionan los movimientos involuntarios severos.

Este nuevo dispositivo, ha dado nueva esperanza a pacientes y familiares de los mismos, pues aunque la enfermedad no tiene cura, es muy importante frenar el deterioro del sistema nervioso central, es importante mencionar que el neuroestimulador, no daña al tejido cerebral sano y representa una significativa mejora en la calidad del vida del paciente, permitiéndole realizar sus actividades cotidianas y le permite establecer relaciones  psicosociales con normalidad, además es reversible. En la actualidad, ya se implanta en instituciones de salud pública como el IMSS, institución que selecciona mediante pruebas a los candidatos idóneos para la implantación de electrodos y priorizando a los pacientes que no padecen ninguna otra enfermedad psiquiátrica.

Durante la cirugía el paciente permanece consciente, al día siguiente, el paciente comienza ya, a recibir los estímulos del neuroestimulador, aunque la mayoría sigue con tratamientos médicos, el dispositivo reduce considerablemente la cantidad de medicamento y por ende, sus efectos secundarios.

Por: Dalia Solano

Fuentes:

Instituto Nacional de Neurología. Parkinson.

 

IMSS. Brinda IMSS neuroestimulador cerebral a pacientes con enfermedad de Parkinson.

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