Vena Medical recibió recientemente la autorización de la FDA para utilizar su sistema Vena MicroAngioscope en la vasculatura periférica, lo que le permite entrar al mercado estadounidense de procedimientos vasculares. El dispositivo, descrito por la empresa como la cámara más pequeña del mundo para obtener imágenes en vivo y a color desde el interior de los vasos sanguíneos, está pensado para ofrecer visualización intravascular directa en tiempo real durante la atención clínica.
El sistema busca mostrar el interior del vaso sin recurrir a fluoroscopia como método principal de observación directa. Para ello se conecta a equipos de endoscopia convencionales y se utiliza junto con un catéter de acceso distal con balón: el balón ocluye temporalmente el vaso y luego se introduce solución salina para despejar el campo visual, lo que permite que la microcámara capte imágenes del interior del conducto sanguíneo. El interés clínico de este dispositivo está en que el médico no solo interpreta sombras o contrastes, sino que puede ver directamente la superficie interna del vaso.
Más allá de su uso en arterias periféricas, el dispositivo también ha empezado a llamar la atención en territorios anatómicos más complejos. Un análisis inicial en humanos publicado en Stroke exploró su seguridad y factibilidad en la vasculatura cerebral, un entorno donde históricamente los angioscopios habían tenido poca utilidad por su tamaño, rigidez y baja calidad de imagen. En ese estudio, que incluyó 31 pacientes tratados en un centro canadiense de alto volumen, el sistema logró alcanzar de forma consistente la zona objetivo y generar visualización en vivo, sin que se reportaran lesiones vasculares ni complicaciones asociadas a los procedimientos.
Aunque esos resultados son preliminares y todavía requieren validación en grupos más amplios y específicos, apuntan al posible valor del dispositivo como complemento de la angiografía.



