Las enfermedades del corazón o cardiopatías, se refieren a cualquier padecimiento del corazón y su estructura, válvulas, cavidades, venas o arterias. Una cardiopatía congénita inicia desde el momento de gestación y generalmente, requerirá tratamiento médico a lo largo de la vida del paciente, en los niños mayores, una lesión congénita no tratada, condicionará su vida futura. Por lo anterior, es imprescindible la detección temprana de la afección, hoy puede diagnosticarse incluso, durante la vida fetal y los primeros meses de vida, por lo que es posible corregirla en su totalidad.
Sin embargo, otros factores alteran el funcionamiento del corazón, el estilo de vida actual en donde la alimentación incluye altos contenidos de grasas saturadas y colesterol, contribuyen al incremento de incidencia de enfermedades como la aterosclerosis. Son los dispositivos médicos como los marcapasos y desfibriladores, los que hasta hoy, se encargan de hacer que el corazón de los pacientes, se mantenga latiendo.
De la mano del avance tecnológico, los dispositivos médicos cardíacos son cada vez más pequeños y eficientes, algunos de ellos son capaces de enviar datos clínicos del paciente permitiendo un telemonitoreo que indica anomalías de manera temprana, entre los dispositivos médicos utilizados en cardiología se consideran los siguientes:
Marcapasos: Se trata de un aparato que regula la frecuencia cardíaca, manteniéndola en condiciones óptimas mediante pequeños impulsos eléctricos, se utiliza cuando el corazón late de forma lenta y no consigue estabilizarse con medicamento. Es posible que se requiera de un marcapasos temporal durante la hospitalización y después de un ataque cardíaco. El dispositivo se implanta en el tejido del corazón para enviar impulsos eléctricos, es del tamaño de un reloj y se alimenta de una batería. El procedimiento de implantación puede durar entre 30 y 60 minutos.
Tratamiento de Resincronización Cardíaca (TRC). Se trata de una estimulación eléctrica biventricular, útil cuando los impulsos eléctricos no se desplazan de manera uniforme en el corazón. Se envían pequeños impulsos eléctricos a los dos ventrículos del corazón para ayudar a resincronizar el latido entre ambas cavidades, pues ocurre que el ventrículo izquierdo puede contraerse una fracción de segundo antes que el ventrículo derecho en lugar de hacerlo simultáneamente.
Desfibrilador automático implantable: Este dispositivo posee cables dirigidos al corazón que mediante pequeñas descargas, aceleran el latido del corazón y en caso de ser requerido, aumenta el impulso eléctrico mediante una descarga conocida como cardioversión, si lo anterior, no funciona libera entonces lo que se conoce como “desfibrilación” es decir, una descarga eléctrica aún mayor. Utilizado en pacientes con riesgo de taquicardia sostenida, recurrente o fibrilación ventricular.
Dispositivo de asistencia ventricular, para el ventrículo izquierdo. Cuando un paciente no es candidato para un trasplante de corazón, se utiliza este dispositivo también conocido como “puente de trasplante” pues son ampliamente utilizados mientras se espera a que un corazón de un donante esté disponible, pues en durante la espera, el corazón del paciente podría deteriorarse tanto, que dejaría de bombear sangre al organismo. Más recientemente, los LVAD se están utilizando a largo plazo como «terapia de destino» en pacientes con insuficiencia cardíaca en etapa terminal cuando el trasplante de corazón no es una opción.
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