Investigadores de la Universidad de Bath han desarrollado un dispositivo portátil y de bajo costo capaz de detectar con alta precisión drogas ilícitas como benzodiacepinas y opioides sintéticos incluso en concentraciones muy bajas, en solo un minuto y sin necesidad de personal especializado.
Este avance responde a una necesidad urgente en el campo de la reducción de daños: ofrecer herramientas confiables, rápidas y accesibles para detectar adulterantes y mezclas peligrosas en drogas callejeras, muchas veces invisibles a los ojos de quienes las consumen.
Liderado por el Profesor Chris Pudney (Departamento de Ciencias de la Vida), el equipo multidisciplinario publicó sus resultados en la revista Analytical Chemistry, mostrando que el nuevo dispositivo—equipado con espectroscopía híbrida y un algoritmo de aprendizaje profundo—puede identificar más de 80 combinaciones de drogas y estimar su concentración, incluso en presencia de contaminantes o excipientes comunes, con una precisión del 99.1%.
El dispositivo funciona mediante un sistema que combina espectroscopía de fluorescencia y reflectancia, capturando una «huella digital óptica» única de cada sustancia. Esta señal es procesada por un modelo de deep learning entrenado con más de 1,700 ejemplos espectrales, permitiendo distinguir:
- Benzodiacepinas de síntesis como flubromazolam, etizolam o clobazam.
- Opioides de alto riesgo como nitazenas y fentanilo.
- Combinaciones peligrosas como heroína + etonitazeno o fentanilo + xilazina.
- Estimulantes y adulterantes como cocaína, MDMA, ketamina, cafeína y paracetamol.
Además, puede funcionar de manera autónoma, con una interfaz simple que permite a usuarios no expertos realizar análisis en campo con solo presionar un botón. La muestra se prepara disolviendo una pastilla en etanol y colocando unas gotas en una celda, que es iluminada por LEDs UV y escaneada por un espectrómetro de alta sensibilidad.
Este escaneo híbrido permite no solo detectar qué drogas hay, sino también cuán concentradas están, algo clave para prevenir intoxicaciones.
El dispositivo ha sido probado exitosamente en entornos reales por servicios de análisis de drogas en el Reino Unido, Nueva Zelanda y Noruega. En Inglaterra, por ejemplo, la policía de Devon y Cornwall pudo emitir una alerta en menos de 36 horas tras detectar nitazenas ocultas en tabletas de oxicodona, algo que antes requería semanas de análisis forense.
Este tiempo de respuesta inmediato es vital para evitar muertes por sobredosis ante una realidad cambiante: cada vez más drogas son falsificadas o adulteradas con sustancias extremadamente potentes que pueden matar en microdosis, sin que el usuario lo sepa.



